Cuando el calor aprieta, bajar el mando a 18 ºC parece la solución más rápida, pero no suele enfriar antes la estancia y sí puede aumentar el consumo. En esta guía explico qué temperatura conviene elegir en verano e invierno, cómo interpretar los modos del equipo y qué ajustes ayudan a mantener el confort sin castigar la instalación ni la factura eléctrica.
La temperatura correcta depende del uso, la humedad y el tipo de espacio
- 24-26 ºC suele ser el intervalo más equilibrado para una vivienda en verano.
- En invierno, una consigna de 19-21 ºC suele ofrecer buen confort con un consumo razonable.
- Elegir 18 ºC no acelera el enfriamiento; solo obliga al equipo a trabajar durante más tiempo.
- El modo Dry reduce la humedad, pero no sustituye a una ventilación adecuada.
- En locales no residenciales afectados por el RITE, la refrigeración no debe fijarse por debajo de 26 ºC cuando se consume energía convencional.
La temperatura adecuada cambia según la estancia y la estación
Para una vivienda en España, yo empezaría con el aire acondicionado a 25 o 26 ºC durante el día. Si la humedad es alta o la habitación recibe mucho sol, puede ser necesario bajar a 24 ºC, pero conviene hacerlo de forma progresiva y comprobar primero si el problema es la temperatura o la falta de deshumidificación.| Situación | Temperatura orientativa | Qué conviene vigilar |
|---|---|---|
| Vivienda en verano | 24-26 ºC | Radiación solar, humedad y corrientes directas |
| Dormitorio por la noche | 25-26 ºC | Usar modo Sleep y evitar el chorro sobre la cama |
| Vivienda en invierno con bomba de calor | 19-21 ºC | Aislamiento, puertas abiertas y temperatura exterior |
| Oficinas y locales regulados | Desde 26 ºC en refrigeración | Aplicación del RITE y condiciones de trabajo |
El IDAE toma como referencia 26 ºC o más para mantener el confort en una vivienda con ropa adecuada. En el diseño de instalaciones térmicas, el RITE trabaja habitualmente con condiciones de bienestar de verano entre 23 y 25 ºC de temperatura operativa, pero eso no significa que una casa tenga que mantenerse constantemente en ese intervalo.
La diferencia está en que la temperatura operativa combina el aire con la temperatura de paredes, suelo, techo y objetos de la habitación. Por eso dos estancias a 25 ºC pueden sentirse distintas. Una habitación con paredes muy calientes o con mucha humedad exigirá más al equipo aunque el termómetro marque la misma cifra.
Qué significa cada ajuste del mando
Los grados que aparecen en el mando son la temperatura de consigna, no la temperatura del aire que sale inmediatamente de la unidad interior. Si selecciono 26 ºC, el sistema intenta llevar la estancia a ese valor y después reduce su potencia o se detiene según el tipo de equipo y el control instalado.
Modo frío
El símbolo del copo de nieve activa la refrigeración. Para un uso normal, prefiero combinar una consigna de 24-26 ºC con el ventilador en automático. El equipo regula el caudal y evita mantener una corriente fuerte cuando la habitación ya se ha estabilizado.
Modo calor
El símbolo del sol activa la bomba de calor. En invierno, ponerla a 28 ºC no hace que la estancia se caliente mágicamente antes. Una consigna de 19-21 ºC, junto con puertas cerradas y un buen aislamiento, suele ser más sensata para una vivienda.
Modo Dry
La función de deshumidificación puede ser útil en zonas costeras o durante días de bochorno. Reduce parte de la humedad mediante ciclos de enfriamiento, aunque también puede bajar algo la temperatura. Yo la reservaría para ambientes húmedos y no como sustituto permanente del modo frío.
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Modo Auto, Sleep y Turbo
El modo Auto puede cambiar entre frío y calor en algunos modelos, algo poco conveniente cuando se busca un comportamiento estable. Sleep suele elevar gradualmente la temperatura durante la noche y reduce ruido, mientras que Turbo sirve para un arranque puntual, no para dejarlo activo durante horas.
El modo ventilador solo mueve el aire y no enfría la habitación. Puede mejorar la sensación térmica, pero no elimina el calor acumulado en paredes, muebles o cerramientos.
Cómo regular los grados sin gastar de más
Yo aplico una regla sencilla. Enciendo el equipo con una consigna razonable, cierro persianas y ventanas, espero entre 20 y 30 minutos y solo después decido si hace falta ajustar un grado. Cambiar continuamente de 26 a 20 ºC suele generar más incomodidad que confort.
- Selecciona el modo frío o calor adecuado.
- Empieza con una temperatura moderada, normalmente 25 o 26 ºC en verano.
- Configura el ventilador en automático o en velocidad media.
- Orienta las lamas para repartir el aire y no dirigirlo al cuerpo.
- Espera a que la estancia se estabilice antes de modificar la consigna.
- Utiliza el temporizador o el modo Sleep cuando no necesites la misma potencia durante toda la noche.
El error más habitual es confundir rapidez con una temperatura extrema. Fijar el mando a 18 ºC no enfría antes una habitación que tiene las ventanas abiertas, un filtro sucio o una unidad mal dimensionada. El compresor trabajará más tiempo y el resultado puede seguir siendo mediocre.
También influye mucho el sol. Bajar persianas en las fachadas expuestas, limitar las infiltraciones de aire y mantener limpios los filtros puede mejorar más el rendimiento que reducir un grado la consigna. En equipos de uso frecuente, revisaría los filtros cada dos o cuatro semanas y seguiría siempre las indicaciones del fabricante.
El confort no depende solo de los grados
Una temperatura correcta puede sentirse desagradable si el aire incide directamente sobre la cara, el cuello o la espalda. Las corrientes continuas resecan las mucosas y generan una sensación de frío localizada, aunque el termómetro indique un valor normal. Por eso prefiero distribuir el flujo hacia el techo o las paredes y mantener una velocidad de aire moderada.
La humedad también cambia la percepción. En casa, un intervalo aproximado de 40-60 % de humedad relativa suele resultar confortable, aunque depende de la actividad, la ropa y la sensibilidad de cada persona. Si el ambiente está pegajoso, puede ser más eficaz deshumidificar y mantener 25 ºC que bajar directamente a 22 ºC.
Para dormir, el modo Sleep y el temporizador suelen funcionar mejor que mantener el equipo en Turbo. Una programación de apagado después de una o dos horas puede ser suficiente en noches templadas, mientras que en una ola de calor conviene mantener una consigna estable y evitar grandes cambios térmicos.
En hogares con bebés, personas mayores o problemas respiratorios, yo priorizaría la estabilidad, la limpieza de filtros y la ausencia de corrientes directas. No existe una cifra universal que sustituya a observar cómo responde cada persona, pero sí conviene evitar tanto el frío excesivo como los saltos bruscos entre el interior y la calle.

Qué cambia en oficinas, comercios e instalaciones industriales
En oficinas, comercios, restaurantes y otros espacios de pública concurrencia, la decisión no depende solo de la preferencia de los ocupantes. La IT 3.8 del RITE fija límites de temperatura para determinados usos y establece que los recintos refrigerados no deben estar por debajo de 26 ºC cuando se utiliza energía convencional para generar frío, salvo excepciones justificadas por condiciones especiales o normativa específica.
La norma también contempla la humedad y exige que las instalaciones mantengan una calidad térmica y de aire interior aceptable. En un local grande, mostrar la temperatura en un único punto puede ser insuficiente. La estratificación, las puertas que se abren con frecuencia, la ocupación y la orientación solar crean diferencias importantes entre zonas.
En una instalación industrial hay que separar dos necesidades. Si el aire acondicionado solo mantiene el confort de los trabajadores, pueden servir rangos similares a los de una oficina. Si protege un proceso, una sala técnica, un cuadro eléctrico o un producto sensible, la consigna debe salir de la especificación del proceso, no de una recomendación doméstica.Para estos espacios, el control por zonas, los sensores bien colocados y la regulación de caudal suelen aportar más que bajar la temperatura general. Una sonda junto a una puerta, una fuente de calor o una descarga de aire puede leer mal el ambiente y provocar ciclos innecesarios, ruido y un consumo elevado.
En mi opinión, la revisión del sistema de control suele estar infravalorada. Además de limpiar filtros y comprobar intercambiadores, conviene revisar sondas, actuadores, compuertas, aislamiento y programación horaria. Un equipo potente con una regulación deficiente puede rendir peor que otro más pequeño pero correctamente ajustado.
Una regla sencilla para decidir sin darle más vueltas
Para una vivienda en verano, empezaría en 26 ºC, ajustaría a 25 o 24 ºC solo si el ambiente sigue siendo incómodo y usaría el modo Dry cuando el problema principal sea la humedad. En invierno, probaría con 20 ºC y subiría a 21 ºC si el aislamiento, la ropa o la actividad lo justifican.
Si el aparato no alcanza la temperatura elegida, no asumiría de entrada que hacen falta más grados de potencia. Primero comprobaría ventanas, filtros, orientación de las lamas, tamaño de la estancia y estado del mantenimiento. La mejor configuración es la que mantiene una temperatura estable con el menor esfuerzo posible del equipo.
